Certificación de Entornos Seguros

Acreditación Instituto Secular Padres de Schoenstatt Chile (Prov. de Pentecostés)

El Instituto Superior Padres de Schoenstatt Chile (PROVINCIA DE PENTECOSTÉS) ha sido acreditada por CERCUS como Entorno Seguro. Esta distinción fue otorgada el 01 de enero de 2025 con el código único 50AMLOIB, destacando su compromiso con los más altos estándares de seguridad.

Compromiso Institucional

Protección Integral y Transparencia

Este reconocimiento público refleja el compromiso de esta institución con la protección integral de menores y personas vulnerables. Hemos implementado políticas efectivas y protocolos rigurosos para asegurar un ambiente seguro y confiable.

La certificación fue otorgada tras un riguroso proceso de auditoría basado en estándares internacionales, las directrices del Vaticano y la Comisión Pontificia para la Tutela de Menores.

Fases de Certificación

Proceso de Certificación en Cuatro Etapas

¿En qué consistió la auditoría?

Indicadores del Proceso de Certificación

Protocolos Evaluados

✔ Cumplidos al 100%

Formación Anual Obligatoria

✔ Implementada

Canal de Denuncia Confidencial

✔ Activo y accesible

Supervisión de Zonas de Riesgo

✔ En funcionamiento

Participación de Menores y Familias

✔ Promovida

Compromiso Institucional

Cultura de Cuidado y Transparencia

El Instituto Superior Padres de Schoenstatt Chile (Provincia de Pentecostés) se compromete a mantener una cultura de cuidado y transparencia, asegurando la mejora continua en todos sus procesos. Este compromiso se refleja en la implementación de políticas de protección y en la formación continua de su personal, garantizando un entorno seguro para todos. La institución revisará sus prácticas cada 24 meses para asegurar el cumplimiento de los estándares más altos.

Compromiso de CERCUS

Entornos Seguros Certificados

Ser parte de la red de Entornos Seguros certificados por CERCUS significa comprometerse con una política de tolerancia cero ante cualquier forma de abuso. Las instituciones certificadas deben establecer canales de denuncia efectivos y anónimos, asegurando que todas las voces sean escuchadas y protegidas.

Además, estas instituciones se comprometen a formar continuamente a su personal, promoviendo una cultura de cuidado y respeto. La participación activa de la comunidad es esencial, y se evalúa periódicamente el cumplimiento de todos los protocolos establecidos.